Me disculpan la irrupción en el mundo bloguero. Así, sin llamar.
Pero hay que hablar, hablar, hablar y contar, contar contar.
Aquí empieza la historia de un opositor que se atrevió a plantarle cara a la Xunta.
Les aviso que aunque parezca increíble cualquier parecido con la realidad es cierto.
Me disculpan también si entre triste historia e indignante recuerdo, introduzco algún material a mayores. Bienvenidos todos.
sábado, 17 de noviembre de 2007
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